UN CLUB SIN ALMA

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El Barcelona me ha decepcionado totalmente. ¿Por qué? Porque se transformó en un equipo sin alma y, aunque nos traten de vender el lindo eslogan de més que un club, la verdad es que el sistema bajo el que han decidido desarrollar la institución ha dejado sin corazón a un club que hoy es mucho menos que ayer.

Al Barcelona se le está yendo el mejor jugador del mundo, un tipo al que yo jamás me imaginé afuera del blaugrana, un tipo que siempre dijo que quería retirarse en el Barsa, pero que hoy, por una pésima gestión de la dirigencia, ha decido marcharse.

¿Y qué pasa? ¡Nada! Un puñado de 150 hinchas se junta afuera del Camp Nou a cantar Bartomeu, dimisión y eso es todo. Increíble, yo me siento decepcionado hasta de los catalanes, un pueblo rebelde e independentista que hoy duerme sumiso ante este fútbol-espectáculo del que son protagonistas, sin siquiera chistar.

La pasión que han demostrado para expresar su rabia por la salida de Messi roza lo triste, lo ridículo. Lo siento por los 150 fans que llegaron a expresarse, porque me imagino que su sentido de pertinencia es enorme, pero la verdad es que las calles aledañas al Camp Nou debieron haber amanecido llenas de gente con banderas, gritos a Messi y caravana. Pero bueno, han dejado escapar esa última opción de retener al ídolo.

Y hay que tomar apuntes de lo que pasa con los culés, hay que pensar si esto es lo que queremos para el resto de los equipos que siguen su modelo. Cuando uno busca partidos de los años 90, donde el mismo Koeman que hoy rebasa el vaso era jugador, uno puede ver un Camp Nou distinto, uno con una linda y ruidosa afición, con muchas banderas y pasión.

Hoy, un juego en el Camp Nou atrae a hinchas, sí, pero también a turistas que poco y nada sienten los colores, pero que sin embargo son mayoría en las gradas. Yo he estado en el Camp Nou y obviamente formo parte de este grupo que critico, pero no hay que olvidar que la admisión es responsabilidad del club y que tener una mayoría de espectadores que no son realmente hinchas, es el resultado de sus políticas. En palabras simples, lo permiten porque eso es justamente lo que buscan.

En el año 2007 estaba en Buenos Aires cuando Juan Román Riquelme volvió del Villarreal a Boca Juniors. En su primer partido en La Bombonera, Boca enfrentaba a Rosario Central. ¿Ustedes creen que se podía conseguir una entrada de forma normal? Por supuesto que no. De partida, el estadio se llenó solo con socios y aún así no cupieron todos. Los turistas como yo, a hacer la fila en un bar.

 

EL FUTURO DE MESSI

Otro punto interesante que propone este giro en la carrera de Messi es ver qué va a pasar con su futuro. Y no necesariamente con el inmediato.

Como les dije, nunca imaginé a Messi afuera de Barcelona. Él es un tipo fiel, un jugador comprometido, una persona que ama y perdona a su club, pero si ahora se va es porque está realmente agotado de que le fallen una y otra vez.

En ese sentido, con su ida al City, se abre una nueva arista. Esto del hombre de un solo club ya es cosa del pasado y ahora le ofrecen tres años de contrato con los Ciudadanos para luego jugar dos más en la MLS, en el New York City, la filial norteamericana de los celestes.

Creo que los años en el City suenan bien, pero después de eso, Messi TIENE QUE IR a jugar a Argentina y no a la MLS. Lionel Messi DEBE jugar en la liga argentina; es algo que se debe a sí mismo.

Lio, olvídate de 150 personas cantando Bartomeu, dimisión y ve a Argentina, vuelve a tu país, ponte la camiseta del equipo de tus amores y ve cómo las calles te reciben repletas de gente. Siente el amor incondicional e irracional que te tiene tu gente y, de paso, olvida cualquier crítica que algún momento puedas haber sentido cuando los resultados con tu Selección no fueron los esperados.

Argentina te merece y tú te mereces a Argentina.

 

VETE DE AHÍ, VIDAL

Ya que estamos en esto… Arturo Vidal, vete de Barcelona, vete ya. Tuviste que aguantar ninguneos de gente que no entiende nada, luego de ganar todas las ligas que jugaste en el primer nivel europeo.

Llegaste a Barcelona con cuatro títulos en Juventus, luego tres en el Bayern Múnich y después sumaste otro en España, pero tu increíble récord quedó en ocho justamente por culpa del Barsa, un equipo mal administrado que finalmente te cortó las alas.

Esto es así y alguien tiene que decirlo, porque a ratos parece que nadie puede criticar a este Barcelona que con aires divinos todo lo hace bien, pero que cada seis meses ve a un directivo distinto estar involucrado en malversación o en algún problema de ese estilo.

Claramente, fichar en el Barcelona es tentador para cualquier jugador, pero no por eso nos vamos a vendar los ojos: quien quiera sumar gloria deportivo a su palmarés, hoy debe alejarse del Camp Nou.